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Adviento


En este Adviento, renovemos la necesaria esperanza

Buenos Aires, 24 Nov. 09 (AICA)
Adviento

Adviento

El obispo de San Justo, monseñor Baldomero Carlos Martini, recordó que el Adviento “nos da la oportunidad para que se despierte y se renueve en cada corazón, en cada familia y en cada comunidad, la esperanza que tanto necesitamos los argentinos, en esta hora incierta de crisis cultural, moral y religiosa.

     “
Necesitamos vivir en la esperanza que no defrauda, para que estos tiempos difíciles no bloqueen nuestros compromisos familiares y sociales, a fin de construir una Patria de hermanos, haciendo presente con nuestro testimonio, a Jesús como el Señor, que viene y abraza, salva y libera de todas las esclavitudes”, subrayó en su mensaje para este tiempo litúrgico preparatorio para la Navidad.

     El prelado consideró que los argentinos necesitamos “encontrarnos con Jesús que vino, viene y vendrá”, y también, precisó “encontrar en Él, la paz, que hace posible la reconciliación”.

     “
Muchas de las cosas que vivimos nos quitan la paz. El escándalo de la pobreza, el dolor profundo de la inseguridad que hace derramar tantas lágrimas, la indiferencia en relación con Dios y ante la vida atacada por el crimen del aborto y de todo lo abortivo, por el paco y las adicciones y en la vejez amenazada. Nos tiene que doler, que el hombre sea víctima de otros hombres y por leyes e ideologías que poco respetan los auténticos derechos humanos y los valores claves de la sociedad y que estos brotan de la dignidad humana del varón y de la mujer”, advirtió, al tiempo que sostuvo que “la paz nuestra de cada día, está en peligro y necesitamos abrirnos a Aquel que viene.

     Asimismo, indicó que “
Él nos quiere mirar con rostro tierno de niño, recién nacido, para que ante tanto dolor, nos volvamos más humanos. Él nos atrae, para que encontremos en su Navidad y en su Cruz pascual, la Reconciliación y la Paz, que hace posible que tengamos corazones nuevos, familias que sean hogares y una Patria de hermanos.

     “Una Patria de hermanos e
n la que, los que gobiernan sirvan, los que legislen busquen el mejor bien común de la sociedad, los que juzgan estén apasionados por la verdad completa y la justicia verdadera y los pastores anunciemos el Evangelio a los pobres, para que experimenten todos, que Dios es rico en misericordia y es Padre que siempre nos espera, para que volvamos a Él”, puntualizó.

     El obispo matancero estimó además que hay que “encontrar en Jesucristo, el amor que sana las heridas”, porque, alertó, “l
os desencuentros que experimentamos en nuestras familias y especialmente en nuestra realidad argentina, tienen mucho que ver con nuestros pecados, personales y sociales. En ellos está presente la cizaña de la división, la dispersión, la ruptura, en lo íntimo de cada uno, en los matrimonios, en las familias y en la sociedad.


     También consideró que hay que encontrar en Cristo, el coraje de cambiar y renacer en Él”, y puso como ejemplos a
Juan el Bautista, para que su “figura austera nos ayude a ser fuerte y firme en la fe y en el testimonio cristiano, en la calle, en los hogares, en el trabajo y hacer del poder un servicio que respete a todos”. Pero sobre todo a María, quien junto a José, “dignifica todas las realidades familiares, nos hace respetar la vida inocente ante los Herodes modernos, se responsabiliza de la educación del Hijo, guardando todo su misterio, cuidadosamente en su corazón y lo convierte en oración fecunda y mediadora.

     Por último, monseñor Martini llamó a preparar juntos la Navidad de la Iglesia y de la Patria, para que p
articipando cada domingo en las comunidades, de la mesa sustanciosa de la Palabra y de la Eucaristía, crezcamos en el amor a Dios y a los hermanos y así podremos comparecer ante el Hijo del Hombre que siendo Dios con nosotros se hace uno de nosotros para que construyamos una Patria de hermanos”, y así, como dice el documento de los Obispos, comprometerse “hacia un Bicentenario en Justicia y Solidaridad, sin pobreza ni exclusión, sin enemistades ni violencias.

Texto completo del mensaje

Por foro aragón liberal - 24 de Noviembre, 2009, 18:45, Categoría: Adviento
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¿Qué es el Adviento? Enlaces a documentos de la BEC

15.12.2008.


Benedicto XVI

¿Qué es el Adviento?

Estamos ya habituados al término «adviento»; sabemos qué significa; pero precisamente por el hecho de estar tan familiarizados con él, quizá no llegamos a captar toda la riqueza que encierra dicho concepto. [ Ver más ]

S.S. Juan Pablo II, 29 noviembre de 1978.

Documentos en la BEC

S.S. Benedicto XVI

Siervo de Dios Juan Pablo II

Beato Juan XXIII

Pablo VI

Cardenal Pedro de Bérulle

R.P. Federico Guillermo Faber

Más documentos

Por foro aragón liberal - 15 de Diciembre, 2008, 11:14, Categoría: Adviento
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Preparando la Navidad. ¡Preparad los caminos del Señor!



Fuente: Catholic.net
Autor: P. Sergio A. Córdova LC

Juan 1, 6-8. 19-28

Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino testigo de la luz. Éste es el testimonio que dio Juan el Bautista, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén a unos sacerdotes y levitas para preguntarle: "¿Quién eres tú?" Él reconoció y no negó quién era. Él afirmó: "Yo no soy el Mesías". De nuevo le preguntaron: "¿Quién eres, pues?¿Eres Elías?" El les respondíó: "No soy". "¿Eres el profeta?" Respondió:"No". Le dijeron: "Entonces dinos quién eres, para poder llevar una respuesta a los que nos enviaron.¿Qué dices de ti mismo?" Juan les contestó: "Yo soy la voz que grita en el desierto: "Enderecen el camino del Señor", como anunció el profeta Isaías". Los enviados, que pertenecían a la secta de los fariseos le preguntaron: "Entonces por qué bautizas, si no eres el Mesías, ni Elías ni el profeta?" Juan les respondió:"Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay uno, al que ustedes no conocen, alguien que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle las correas de sus sandalias". Esto sucedió en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan bautizaba.


Reflexión


Uno de los personajes clave que aparecen en escena durante el período del Adviento es Juan el Bautista. Como buen precursor, toma siempre la delantera para preparar la llegada del Mesías y ofrecerle un pueblo bien dispuesto; para "hacer volver –como dice el profeta Malaquías– el corazón de los padres hacia los hijos, y convertir el corazón de los hijos hacia los padres". Es este mismo profeta quien, refiriéndose a la misión del nuevo Elías, anuncia a Israel esta promesa de parte de Dios: "He aquí que Yo envío mi mensajero delante de ti, que preparará el camino delante de mí" (Mal 3,1). Y sabemos que Jesús, en el Evangelio, siempre que habla de Elías se refiere a Juan el Bautista.

Pero, ¿quién este Juan Bautista? El evangelista san Juan nos dice que "éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz y para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz"(Jn 1, 7-8). Su misión es, por tanto, hablar en nombre de otro y dar testimonio en favor de otro. ¡Mucha humildad se necesita para cumplir esta misión! Y Juan supo hacerlo de modo excelente, aun a costa de su vida. Cuando se presentaron ante él los sacerdotes y levitas, enviados por las autoridades judías desde Jerusalén, confesó con toda claridad: "Yo no soy el Mesías" –respondió sin rodeos–. Y, sin las falsas modestias típicas de las mojigatas, también declaró que él no era Elías, ni el Profeta. Él, simple y llanamente se autodefinía "la voz". Sí, "la voz que grita en el desierto", como dijo Isaías.

Pero, ¿para qué sirve una voz que grita en el desierto? ¿es que alguien puede escucharla? El desierto significa que tenemos que hacer espacios de silencio en la soledad de nuestro interior para acoger esta voz; y también que hemos de saber desprendernos de las cosas materiales que nos disipan y nos distraen para poder concentrarnos en lo esencial.

San Agustín comenta bellamente este pasaje en uno de sus sermones diciendo que "Juan era la voz y Cristo la Palabra eterna del Padre". El sonido de la voz de Juan permitió a Jesús pronunciar la Palabra de vida y hacerla llegar hasta nuestro corazón. Juan cumplió su misión de voz y desapareció: "Conviene que Él crezca –dirá en otro momento– y que yo disminuya".

Pero el mensaje de esta voz es de una grandísima profundidad y trascendencia: "Preparad los caminos del Señor" –clama esta voz–. Preparar el alma para la venida –¡ya tan próxima!– de nuestro Redentor, que nace como Niño en carne mortal para salvarnos. Preparar los caminos del Señor significa abandonar el pecado y acercarnos a la gracia; significa aprender a ser humildes, como Juan Bautista, dejar entrar al Señor en nuestro corazón y que Él sea quien rija el destino de nuestra existencia. Significa también estar con el corazón atento para poder descubrir a Dios que viene a nosotros, pues tal vez por su humildad, su silencio y su sencillez, podría pasarnos desapercibido, como sucedió a los judíos: "En medio de vosotros hay uno –les decía el Bautista– a quien no conocéis, al que yo no soy digno de desatar la correa de la sandalia". Que no nos vaya a ocurrir que llegue la Navidad, que pasen estas fiestas y ni nos demos cuenta de lo más importante: ¡el festejado, Jesús!

Ojalá, pues, que seamos dóciles a esta voz que grita en el desierto y sigamos "preparando los caminos del Señor". Que cuando Cristo venga en esta Navidad nos encuentre a todos con el alma bien dispuesta, prontos para escuchar su palabra, para acoger su mensaje y recibir su salvación. Sólo así las fiestas navideñas dejarán en nuestro corazón un fruto perdurable para siempre.

Por foro aragón liberal - 14 de Diciembre, 2008, 15:15, Categoría: Adviento
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EN EL ADVIENTO RESUENA UN MENSAJE LLENO DE ESPERANZA


 CIUDAD DEL VATICANO, 7 DIC 2008 (VIS).-El Papa se asomó este mediodía a la ventana de su estudio privado para rezar el Angelus con miles de personas que abarrotaban la Plaza de San Pedro.

 
  El Santo Padre afirmó que “en la liturgia de Adviento resuena un mensaje lleno de esperanza, que invita a levantar la mirada al horizonte último, pero al mismo tiempo, a reconocer en el presente los signos del Dios-con-nosotros”.
 
  El Señor, en el Adviento, dijo, quiere “hablar al corazón de su Pueblo, y a través de él, a la humanidad entera, para anunciar la salvación. También hoy se eleva la voz de la Iglesia: “En el desierto preparad el camino del Señor”. Para los pueblos agotados por la miseria y el hambre, para las multitudes de prófugos, para cuantos sufren graves y sistemáticas violaciones de sus derechos, la Iglesia se pone como centinela sobre el monte alto de la fe y anuncia: “Aquí está vuestro Dios. Mirad, el Señor Dios viene con poder”.
 
  “Este anuncio profético -dijo- se ha realizado en Jesucristo. Él, con su predicación y después con su muerte y resurrección, ha llevado a cumplimiento las antiguas promesas, revelando una perspectiva más profunda y universal. Ha inaugurado un éxodo ya no solo terreno, histórico y como tal, provisional, sino radical y definitivo: el paso del reino del mal al reino de Dios, del dominio del pecado y de la muerte al del amor y la vida. Por tanto, la esperanza cristiana va más allá de la legítima esperanza de una liberación social y política, porque lo que Jesús ha iniciado es una humanidad nueva, que viene “de Dios”, pero al mismo tiempo germina en esta tierra nuestra, en la medida en que se deja fecundar por el Espíritu del Señor”.
 
  Benedicto XVI señaló que “hay que entrar plenamente en la lógica de la fe: creer en Dios, en su designio de salvación, y al mismo tiempo comprometerse en la construcción de su Reino. La justicia y la paz, de hecho, son un don de Dios, pero requieren hombres y mujeres que sean “tierra buena”, dispuesta a acoger la buena semilla de su Palabra”.
 
  Después del Angelus, el Papa recordó que el viernes pasado falleció el Patriarca de Moscú y de todas las Rusias, Su Santidad Alexis II. “Nos unimos en la oración a nuestros hermanos ortodoxos para encomendar su alma a la bondad del Señor, para que lo acoja en su Reino de luz y de paz”.
 
  La delegación de la Santa Sede que asistirá el 9 de diciembre al funeral por el patriarca está formada por los cardenales Walter Kasper, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y Roger Etchegaray, presidente emérito de los Pontificios Consejos Justicia y Paz y "Cor Unum"; arzobispo Antonio Mennini, representante de la Santa Sede en la Federación Rusa; padre Milan Žust, S.I., oficial del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y monseñor Ante Jozić, secretario de nunciatura en Moscú.
 
  El Santo Padre concluyó recordando que en la tarde del jueves, 11 de diciembre, encontrará a los universitarios de los ateneos romanos al terminar la misa que presidirá en la basílica vaticana el cardenal Agostino Vallini, vicario general para la diócesis de Roma. “Con ocasión del Año Paulino -dijo-, entregaré a los jóvenes estudiantes la Carta a los Romanos del apóstol Pablo”.

 VIS 081209 (550) 

Por foro aragón liberal - 9 de Diciembre, 2008, 16:29, Categoría: Adviento
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Que bonito es el Adviento


 
Imagino su rostro, bellísimo; su mirada limpia y su pureza perfecta y me emociono.

La siento cerca, muy cerca. Es aquella muchacha que se puso incondicionalmente en las manos de su Creador. La misma que se recogía en oración en una aldea perdida de Palestina.

No le rondaban los lujos, ni la fama, ni el poder. Era una más entre la chavalería del lugar. Muy distinta, pero aparentemente igual.
Le rondaban los chicos y se desposó con José. Ambos habían tomado la decisión de vivir la castidad. Héroes del amor, con absoluta sencillez.

Ella fue escogida, pero tuvo libertad para responder. Y dijo sí.

Myriam, "María en hebreo". De religión judía, de origen humilde y humildes gestos.

Iría de casa a la fuente y lavaría la ropa en el río y se afanaría en amasar la harina y cocer el pan. Charlaría con las amigas y aprovecharía cualquier ocasión para llevar el amor de su Hijo por las calles del pueblo, incluso antes de tenerlo.

Tus hijos pequeños, que somos todos los que andamos sufriendo y viviendo en este destierro, te salimos al encuentro y queremos regalarte el Universo, aunque lo que más te gusta es que seamos buenos y más allá del conformismo, santos, locos, enamorados, ciegos...de amor a Cristo.

Ya se acerca la fiesta de la Inmaculada y con ella llega el Adviento, dulce tiempo de espera.
¡El Niño Dios crece en tu seno y se hace Hombre para llevarnos al Cielo!

Cómo esperarías su llegada, cómo le contarías cuentos, cómo le cantarías nanas hasta adormecerlo...

Conocería tu voz incluso antes de poder mecerlo y reconocería la voz de José, el más fiel de los hombres que ha pisado suelo.
 
Mª Luisa García Ocaña

Por foro aragón liberal - 3 de Diciembre, 2008, 10:37, Categoría: Adviento
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Primer domingo de Adviento. Esperanza alegre

Esperanza alegre - Apostolado de la sonrisa

Por monseñor José Ignacio Munilla Aguirre, obispo de Palencia

PALENCIA, sábado, 28 noviembre 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el mensaje que ha escrito monseñor José Ignacio Munilla Aguirre, obispo de Palencia, con motivo del primer domingo de Adviento.

* * *

Este domingo, 30 de noviembre, celebramos el primer aniversario de la publicación de la segunda encíclica de Benedicto XVI: "Spe Salvi" (Salvados en Esperanza). Precisamente este mismo día también, iniciamos el tiempo de Adviento, en el que la Iglesia renueva una vez más, la invitación a vivir la virtud teologal de la esperanza.

Tenemos que reconocer que, con frecuencia, en nuestra cultura se ha forjado una imagen un tanto "melancólica" de la esperanza. Parece como si identificásemos la esperanza con un suspiro que añora la realización de unos ideales, al mismo tiempo que los percibe como una utopía inalcanzable. Alguien dijo que la esperanza sin Dios (¿"esperanza laica"?), por mucho que se exprese en tonos poéticos, acaba por reducirse al lamento triste y nostálgico.

¿No es cierto, acaso, que en nuestras conversaciones hay una gran inflación de lamentos y de reivindicaciones estériles? Todo el mundo parece quejarse de todo. El "victimismo" se ha convertido en una actitud de vida, consistente en creernos destinatarios de todos los males, al mismo tiempo que nos hacemos ciegos para reconocer el bien e incapaces de agradecerlo. Así lo describía Martín Descalzo: "Antaño la hipocresía era fingirse bueno. Hoy en día, la hipocresía es inventarse dolores, teniendo motivos para estallar de alegría".

Pues bien, en este tiempo de Adviento que iniciamos, tiempo de espera gozosa en el Mesías, tenemos una ocasión de oro para crecer en la virtud de la alegría. Pero... ¿cómo es eso de considerar la alegría como una "virtud"? ¿No se trata acaso, de un estado emotivo, fruto de unas circunstancias cuyo control no está en nuestras manos? ¿Acaso no sería algo ficticio, el intento de procurar ser alegres "artificialmente"?

Los cristianos tenemos muchas razones para la alegría. La liturgia del Adviento nos las recuerda una y otra vez, ante el peligro de que los agobios de nuestra vida nos impidan disfrutar de ellas: "(...) cuando salimos animosos al encuentro de tu Hijo, no permitas que lo impidan los afanes de este mundo" (Oración colecta, Domingo II de Adviento), "(...) concédenos llegar a la Navidad -fiesta de gozo y salvación- y poder celebrarla con alegría desbordante" (Oración colecta, Domingo III de Adviento).

Ciertamente, la alegría es fruto de una Buena Noticia, pero no puede ser alcanzada sin librar antes una importante batalla interior. La alegría no es un estado anímico que nos sobreviene y nos abandona caprichosamente, sino que es un hábito que se adquiere con voluntad y perseverancia. Es el fruto del ejercicio de la penitencia interior, que nos lleva a mortificar tantas tristezas inconsistentes que pretenden imponerse a las razones para el gozo interior. Aunque nos puedan parecer incompatibles estos dos conceptos, no dudemos de que la "alegría" es la mejor "penitencia". Más aún, hemos de desconfiar de las penitencias que no nos lleven a superar nuestras tristezas y amarguras. La penitencia más perfecta es aquella por la que le ofrecemos a Dios y a nuestro prójimo una sonrisa transparente y perseverante, que solamente puede brotar de un corazón enamorado y agradecido.

Para resolver esta aparente paradoja, tal vez debamos redescubrir el auténtico sentido de la "penitencia", es decir, su sentido teológico. Decía Santo Tomás de Aquino en la Suma Teológica, que "la penitencia realiza la destrucción del pecado pasado". No olvidemos que la tristeza se introdujo en nosotros como fruto del pecado; y que éste no será plenamente vencido hasta que no rescatemos la alegría. Rescatamos la alegría, sólo cuando hemos vencido el pecado.

La alegría cristiana que nace de la virtud teologal de la esperanza, nos permite relativizar las preocupaciones y hasta nuestras propias debilidades. La sonrisa humilde y el buen humor, resultan ser un arma espiritual de gran eficacia para vencer las tentaciones del Maligno. Al mismo tiempo, el "apostolado de la sonrisa" es uno de los testimonios más necesarios y convincentes en el momento presente.

Iniciamos en este domingo un nuevo año litúrgico. He aquí la primera súplica que la liturgia de la Iglesia dirige a Dios: "Aviva en tus fieles el deseo de salir al encuentro de Cristo que viene, acompañados por las buenas obras" (Oración colecta, Domingo I de Adviento). Lo sorprendente quizás sea descubrir que la primera "buena obra" que Dios nos pide, pueda ser... una sonrisa.

Por foro aragón liberal - 30 de Noviembre, 2008, 15:02, Categoría: Adviento
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Primer domingo de adviento. Abrir la puerta al Rey de reyes.

Y tú ¿Abrirás tu casa al rey?

Fuente: Catholic.net
Autor: P . Sergio Córdova LC

Marcos 13, 33-37


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Velen y estén preparados, porque no saben cuándo llegará el momento. Así como un hombre que se va de viaje, deja su casa y encomienda a cada quien lo que debe hacer y encarga al portero que esté velando, así también velen ustedes, pues no saben a que hora va a regresar el dueño de la casa: si al anochecer, a la medianoche, al canto del gallo o a la madrugada. No vaya a suceder que legue de repente y los halle durmiendo. Lo que les digo a ustedes, lo digo para todos: permanezcan alerta"


Reflexión


El domingo pasado celebramos con regocijo la solemnidad de Cristo Rey, y con esta fiesta hemos cerrado el ciclo ordinario del año litúrgico. Hoy iniciamos el Adviento. Adviento –en latín, “adventus” significa “llegada”– es el tiempo que va desde el día de Cristo Rey hasta la Navidad, y que nos prepara espiritualmente para celebrar con gozo y con óptimas disposiciones interiores el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo en la tierra, momento maravilloso de nuestra salvación.

En estas semanas previas a la Navidad, la Iglesia entera aguarda con júbilo la nueva “llegada” del Mesías, del Hijo de Dios, de nuestro Redentor, de nuestro hermano Jesús, hecho Hombre como nosotros y nacido para redimirnos. La virtud propia y más característica de este período es la esperanza.

Y, mientras esperamos su venida gloriosa, el Señor nos recuerda que hemos de estar siempre en vela, “porque no sabemos a qué hora llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o al amanecer”, nos dice en el Evangelio.

Hace tres semanas, Jesús nos contaba la parábola de las diez vírgenes, invitándonos a la vigilancia. Y hoy nos vuelve a recordar la necesidad de velar para que, cuando llegue, nos encuentre despiertos y preparados para recibirlo con un nuestro corazón puro, noble y generoso. Un poeta alemán del siglo XVIII decía: “Aunque Cristo naciera mil veces en Belén, si no nace en tu corazón, seguirías siendo un desgraciado”.

Se cuenta que un famoso artista pintó un bello cuadro. El día de la presentación al público, asistieron las autoridades locales, fotógrafos, periodistas y una gran concurrencia de espectadores. Llegado el momento, se tiró el paño que cubría el cuadro. Un estallido de aplausos hizo retumbar el salón. Una impresionante figura de Jesús tocaba suavemente la puerta de una casa. Jesús parecía vivo. Con el oído junto a la puerta, pretendía oír si adentro de la casa alguien le respondía. Se pronunciaron discursos y elogios. Todos admiraban aquella preciosa obra de arte. Sin embargo, un observador muy curioso y perspicaz, encontró un fallo en el cuadro y se lo hizo notar a su autor: la puerta no tenía cerradura. Y fue a preguntar al artista, no sin cierta picardía: –“Oiga, su puerta no tiene cerradura. ¿Cómo se hace para abrirla?”

–“Así es– respondió el pintor. Usted ha observado bien. Esa casa no tiene puerta porque representa el corazón del hombre. Sólo se abre por el lado de adentro”.

Si nosotros queremos que Cristo venga a nuestra alma y nazca en nosotros esta Navidad, tenemos que abrirle nuestra casa desde adentro. Él no obliga a nadie, ni fuerza contra su voluntad a que le abran. Cada uno lo hace libremente. Él nos respeta siempre porque nos ama, incluso aunque en nuestra indiferencia o negación nos hacemos daño a nosotros mismos. Es el misterio del amor de Dios y de la libertad humana. Si queremos que Dios nazca en nosotros, hemos de preparar nuestro nacimiento, nuestro “belén” interior. Y esto exige estar en vela para que el pecado y los vicios del mundo no hagan presa de nuestra vida. ¡Ojalá que le abramos la puerta y le dejemos entrar a nuestra casa esta Navidad! Tenemos cuatro semanas de Adviento para preparar nuestra alma.



  • Preguntas o comentarios al autor

  • P. Sergio Cordova LC

    Por foro aragón liberal - 30 de Noviembre, 2008, 11:23, Categoría: Adviento
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    Azprensa y un especial número para el Adviento

    Azprensa presenta un número especial para preparar la navidad.

    El equipo web de ACI Prensa pone a disposición de sus usuarios y público en general un completo especial sobre el tiempo de Adviento, para poder vivir intensamente este tiempo de espera previo a la Navidad.

    En este especial, se puede encontrar una serie de recursos como el esquema de este intenso tiempo, imágenes, catequesis, oraciones en familia, recursos pastorales, propuestas litúrgico-pastorales, catequesis papales, entre otros.

    Gracias a la colaboración de José Gálvez Krüger, Director de la Revista Studia Limensia, ACI Prensa pone algunos nuevos recursos como las reflexiones de los Padres de la Iglesia, la "exposición histórica del tiempo de Adviento", entre otros.

    Información General

    Leer más aquí.


    Por foro aragón liberal - 26 de Noviembre, 2008, 16:35, Categoría: Adviento
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    Calendarios de Adviento

    18.11.2008.


    Por: Colaborador

    Este año, las chocolatinas de los calendarios de adviento se esconden bajo "Barbies" más rosas que nunca, "Mickey Mouses" o "Papanoeles".

    En Aragón Liberal


    Este año, las chocolatinas de los calendarios de adviento se esconden bajo "Barbies" más rosas que nunca, "Mickey Mouses" o "Papanoeles", figuras  populares que pujan entre las preferencias infantiles, pero sin alusión alguna a lo que la Navidad real esconde. Dicen que nuestra época aprecia más la forma que el fondo, y debe ser así pues el nacimiento del Hijo de Dios no merece aparecer plasmado en la tapa de un calendario de cartón de 2 euros.

    Los niños ya no saben lo que se celebra el 25 de diciembre pues todos al unísono se encargan de esconderse y esconderles un misterio que compromete demasiado. Y para que la Navidad sea alegría primero hay que reconocer la obra de salvación que se inauguró en el portal de Belén. Salvados…¿alguien sabe de qué?
     
    Isabel Planas

    Por foro aragón liberal - 17 de Noviembre, 2008, 21:46, Categoría: Adviento
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    Un libro para el Adviento: "Dios ha nacido en el exilio", de Vintila Horia

    17.11.2008.


    Por: Federico Rodríguez

    Ciudadela ha reeditado un libro clásico, "Dios ha nacido en el exilio" con el que Vintila Horia recibió el premio Goncourt en 1960, premio que no recogió ante las presiones de los "Intelectuales franceses" como Sartre que, mientras le reclamaban renunciar a un pasado fascista inexistente, se negaban a reconocer los crímenes de un marxismo existentes en los países del telón de Acero...

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    Un libro para el Adviento: "Dios ha nacido en el exilio", de Vintila Horia

    Ciudadela ha reeditado un libro clásico, "Dios ha nacido en el exilio" con el que Vintila Horia recibió el premio Goncourt en 1960, premio que no recogió ante las presiones de los "Intelectuales franceses" como Sartre que, mientras le reclamaban renunciar a un pasado fascista inexistente, se negaban a reconocer los crímenes de un marxismo existentes en los países del telón de Acero.

    Ese doble rasero ha sido siempre la coherencia del marxismo y de las ideologías derivadas: "manipulación de la verdad", o lo que es lo mismo, "el lenguaje al servicio de la mentira". Porque ¿qué es la "verdad oficial" sino la mentira consolidada?

    En este libro, el exiliado Vintila hace vivir el exilio de Ovidio en Tomis, en la tierra de los Getas, de los Dacios, la actual Hungría como juego de añoranza y de esperanza. No en vano Dios ha nacido en el exilio. Y los dacios, gente sencilla, se muestran aquì como especialmente sensibles a la esperanza de un Dios que ha venido a la tierra para redimir y salvar las almas de los hombres.

    VIntila se muestra como un amante de lo suyo y como un amante del Universo entero. Ovidio piensa como poeta, como persona a la que el exilio le purifica de sus afectos y le muestra lo "monstruoso" de su amada Roma. "Cuando la voluntad de un hombre es la ley, por mucho que se divinice, es claro que todos los hombres que están bajo su mandato son esclavos". La voluntad absoluta implica la esclavitud absoluta, mayor cuanto más cercano se está a la fuente de donde emana.

    Hoy ese absolutismo no se da en un hombre, si bien los nacional-socialismos tenían al dictador, pero ahora esa esclavitud es ante las ideas o formas de vida "políticamente correctas" que son impuestas por los "partidos progresistas". Y sigue el mismo juego: un sistema de imposición que no libera al hombre, que está buscando respuestas en su conciencia y un Dios que perdone.

    Ovidio, en la novela, oye hablar del prodigio de que Dios ha nacido en Judea, en Belén, que se le perdió la pista desde que Herodes mandó matar a los inocentes de esa aldea, pero que volverá y volverá para padecer por nosotros.

    La tierra es un continuo Adviento, de preparación para ese momento de manifestación de un Dios para el que el rico, el humilde, el pobre, el miserable... todos los hombres, recibirán la respuesta a sus preguntas más angustiosas y les abrirá la puerta a la Eternidad.

    En cuanto a calidad literaria el libro de Vintila Horia se lee con placer y en él se recrean imágenes de gran contenido poético, al tiempo que queda magníficamente definida la evolución del poeta, su maduración y su apertura a la esperanza. Pero él es un personaje de "adviento", no de Navidad... vendrán los tiempos en los que el cristianismo impregne de humanidad el Imperio.

    Una lección actual... "el imperio", la sociedad occidental, se despoja del cristianismo y ya ha comenzado a "infravalorar" a la sociedad doliente... y a los más débiles del mundo, los no nacidos. Volvemos al paganismo.

    Título: Dios ha nacido en el exilio. Diario de Ovidio en Tomis.

    Autor: Vintila Horia.

    Edita Ciudadela Libros, Madrid 2008

    Traduce: Rafael Vázquez Zamora

    Por foro aragón liberal - 16 de Noviembre, 2008, 21:49, Categoría: Adviento
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