15 de Enero, 2008
Cuento de Navidad. Parábola humana. ¿Donde está Dios?
Parábola
humana
 Un niño pequeño quería conocer a
Dios.
Sabía que tendría que hacer un
largo viaje para llegar hasta donde Él vive, así que guardó en su maleta
pastelitos de chocolate y refrescos de fruta…
Y empezó su andadura.
Cuando había caminado unas horas,
se encontró con una mujer anciana.
Estaba sentada en un banco del
parque, sola, contemplando en silencio algunas palomas que picoteaban migajas de
pan que ella les arrojaba.
El niño se sentó junto a ella y
abrió su maleta.
Comenzó a beber uno de sus
refrescos cuando notó que la anciana le miraba, así que le ofreció uno de ellos.
Ella agradecida lo aceptó y le sonrió. Su sonrisa era muy bella, tanto que el
niño quería verla de nuevo, así que le ofreció entonces uno de sus pastelillos.
De nuevo ella le sonrió. El niño
estaba encantado, y se quedó toda la tarde junto a ella, comiendo y sonriendo,
aunque sin hablar una palabra.
Cuando oscurecía, el niño se
levantó para irse.
Dio algunos pasos, pero se detuvo;
dio vuelta atrás, corrió hacia la anciana y le dio un abrazo.
Ella después de abrazarlo, le
dedicó la más grande sonrisa de su vida.
Cuando el niño llegó a su casa, su
madre quedó sorprendida de la cara de felicidad que traía.
Entonces le preguntó:
-"Hijo, ¿qué hiciste hoy que te
hizo tan feliz?".
El niño le contestó:"¡Hoy almorcé
con Dios!"...
Y antes de que su madre reaccionara,
añadió:
-"Y ¿sabes? ¡Tiene la sonrisa más
hermosa que nunca he visto!"
Mientras tanto, la anciana, también
radiante de felicidad, regresó a su casa.
Su hijo se quedó sorprendido de
la expresión de paz que reflejaba en su cara, y le preguntó:
-"Mamá, ¿qué hiciste hoy que te
ha puesto tan feliz?“.
La anciana le contestó:
-"¡Comí pastelitos de chocolate
con Dios, en el parque!"...
Y antes de que su hijo
respondiera, añadió:
-"Y ¿sabes? ¡Es más joven de lo
que yo pensaba!" …
Moraleja:
Con frecuencia, no damos importancia
al poder de un abrazo,
de una palmada en la espalda,
de una sonrisa sincera, de una palabra
de aliento,
de un oído que escucha,
de un cumplido sincero,
o del acto más pequeño de
preocupación...
Mas todos esos detalles tienen
el mágico poder de cambiar tu vida o la de los demás, de darle un gran giro y
hacerla feliz.
Todas las personas llegan a
nuestras vidas por una razón, bien sea por un tiempo o se quedan para toda una
vida.
¡Recíbelos a todos por igual!
¡¡¡ AH, Y NO OLVIDES ALMORZAR
SIEMPRE CON DIOS...!!!
Y si lo deseas, envía
este mensaje a las personas que han tocado tu vida de manera especial,
de una u otra forma,
en una
situación,
en una parte de tu
existencia
o en tu vida entera…
así como
lo has
hecho
tú
con la mía.
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Por foro aragón liberal - 15 de Enero, 2008, 17:47, Categoría: Cuentos
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