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9.1.2008. En Aragón Liberal
Por: María del Carmen Antoja
Volvemos a la rutina, al trabajo, los niños al colegio, los políticos a la política...
La
mayoría de la gente dice ¡por fín se acabaron las fiestas! Me pregunto
que es lo que no les gusta de las fiestas navideñas ¿acaso detestan el
turrón? o ¿quizás prefieren no comer pavo? No, mucho me temo que lo que
no soportan son las reuniones familiares, discusiones con la cuñada,
enfrentamientos con la suegra, malas caras de los hermanos y sobrinos
somnolientos tras las agitadas noches de fiesta juvenil, será eso,
¿verdad?. Hemos hecho de la Navidad un festín en el que todo cabe, pero
en el que no invitamos al protagonista principal. Sin Jesús la Navidad
no tiene sentido. Si no nos reunimos en paz y armonía para celebrar el
nacimiento del Redentor nunca sabremos lo que es la Navidad. En los
hogares dónde se vive la Navidad cristianamente se disfruta de éstas
entrañables fechas cómo un preludio del Cielo. Jesús ha nacido entre
nosotros, está con nosotros. Ahora sí, volvamos a la rutina, pero con
la esperanza de saber transmitir nuestra felicidad, nuestra alegría por
haber sido capaces de vivir en plenitud la venida de Jesús. Felices
porque Dios nos ha concedido un año más la gracia de poder celebrar su
naciniemto. Comencemos a caminar por el 2008 con Jesús a nuestro lado.
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