Crisis post-navideña
Dicen que al finalizar la Navidad o las vacaciones de verano,
aumentan las separaciones. ¿Es la convivencia intensiva la que daña las
relaciones o es que nos hemos vuelto egoístas y ya no nos reconocemos
en el otro? Reconsideremos en qué consiste el matrimonio: esa fuente de
alegría que es al mismo tiempo una fuente de sacrificio. Ignorar esto
puede tener trágicas consecuencias: ya no se ama a toda prueba,
cualquier desavenencia evoluciona en tragedia irreconciliable y malogra
todo un compromiso de vida. El matrimonio, como todo lo que tiene un
valor, debe de protegerse, cuidarse y buscar su crecimiento. Quien va a
sacar de él sólo satisfacciones ha errado el camino: nunca sabrá que el
dolor forja su estabilidad y le procura duración. Las crisis superadas
aquilatan el amor.
María Ferraz