Melchor, Gaspar y Baltasar...
los Magos y viejos conocidos de mi infancia, que sufrís hoy los estragos de absurdos mamarrachos travestidos: El laico y servilón Papá Noel... especie de bedel, lacayo de unos grandes almacenes, metido entre las bragas y sostenes que anuncia siempre él... con cara de borracho, oliendo a cubalibre y a burdel.
Melchor, Gaspar y Baltasar...
Los Magos y viejos conocidos de mi infancia... que no visitáis Francia ni váis por otros pagos que por las tierras todas de habla hispana.
Queridas Majestades, os saludo... y que otra vez mañana igual que ayer, no dudo, pongáis a cada carta matasellos... y hacia la tierra mía, cargados , como siempre, de alegría, vengáis sobre magníficos camellos.
Qué pena que quieran acabar con los símbolos de la infancia inocente y pura, como la que muchos de nosotros disfrutamos, para emborronar hasta lo más sagrado con sus mentiras. Ya hace tiempo que muchos venimos recordando la necesidad de volver a nuestras tradiciones.
Que casualidad, tenía que ser rojo.